Nuevos modelos contractuales que propician las baterías en el mundo renovable

Durante años, el mercado renovable vivió cómodo con un modelo de negocio bien definido: el propietario de un parque solar o eólico firmaba un PPA (Power Purchase Agreement) y vendía su energía a largo plazo. Bajo ese esquema el comprador asegura precio y origen renovable y el promotor (propietario) asegura ingresos y financiación. Pero el mundo ha cambiado: con la alta penetración renovable han surgido los vertidos (curtailment), y las denominadas horas de “precio cero”, acompañadas de spreads de precio intradiarios más agresivos, los cuales han puesto en primer plano una pregunta incómoda: ¿qué vale realmente un MWh si llega justo cuando el mercado está saturado?

Y en este contexto es donde surgen las baterías, coincidiendo justo cuando su precio de compra alcanza mínimos históricos. Con un BESS (Battery Energy Storage System), la energía deja de ser “lo que sale de la planta renovable” y pasa a ser “lo que puedo entregar cuando realmente hace falta”.

Esto supone un cambio del producto, lo que origina nuevos modelos de contrato. En España, empezará a verse como los PPA convencionales dan paso a nuevos modelos que ya se están viendo en otros países. Estos, dependiendo de si son plantas híbridas o BESS stand alone, y el tipo de producto ofrecido, se pueden denominar: PPA híbrido (renovable + batería), acuerdos 24/7 (baseload), FPA, tolling y floors. A continuación se describen las principales características de estos contratos aunque cabe destacar que existen modelos mixtos entre ellos y la línea no siempre es claramente definida.

El punto de partida: el PPA convencional

El PPA es el contrato clásico de las renovables. Un comprador (una comercializadora, una utility o una industria) compra electricidad a largo plazo y el promotor (propietario de la planta generadora) consigue estabilidad para asegurar sus ingresos y de esta forma evitar la volatibilidad de precios del mercado, lo cual es fundamental para financiar el proyecto. Existen diferentes variantes basadas en cómo se entrega o se liquida (físico vs financiero) y cuánto riesgo adicional se contrata, pero hay un factor común: convertir parte del ingreso de la energía en algo más predecible que el spot.

El problema es que, en un entorno con mucha penetración solar y poco almacenamiento sistémico, esa energía llega muchas veces en las horas más baratas. Además, si aparecen restricciones técnicas que imposibilitan la inyección a red, el promotor asume el golpe en su modelo financiero. El PPA sigue siendo una fórmula magnifica, pero ya no es suficiente para todos los casos.

1) PPA híbrido: lo mismo, pero con energía fuera de horas solares

Cuando las baterías entran en la ecuación, aparece una versión más potente del PPA: Puede denominarse “solar-plus-storage PPA” o “hybrid solar plus battery energy storage PPA”. Este formato supone una manera de acceder a energía limpia más allá de las horas solares, porque los BESS permiten desplazar la energía a momentos de mayor valor.

El producto sigue siendo la energía, pero con la capacidad de poder moldear su perfil de entrega a las horas que mayor valor ofrecen al comprador.

En España, ya existen ejemplos públicos, como el acuerdo publicado entre Zelestra y EDP: Hybrid solar plus battery energy storage PPA con 170 MW PV + 400 MWh de BESS.

2) 24/7 (baseload): cuando el contrato ya vende “suministro”

En determinados casos el comprador no quiere sólo “energía verde”, sino que necesita algo más parecido a suministro continuo. Ahí aparece el concepto de baseload o 24/7: el producto ya no es “MWh cuando haya sol”, sino un compromiso más cercano a energía firme, normalmente apoyado en mezcla de recursos renovables (fotovoltaica, eólica) y almacenamiento.

El producto pasa a ser un suministro continuo 24/7 (producto más exigente que un PPA estándar) y los compradores habituales serán consumidores con demanda constante (minería, industria pesada, centros de datos).

Para encontrar ejemplos, aquí todavía tenemos que mirar a otros países como el proyecto de Neoen-BHP en Australia): “renewable energy baseload contract” para Olympic Dam.

3) FPA: el producto ya no es energía la energía per se, sino la flexibilidad

El FPA (Flexibility Purchase Agreement) es un acuerdo en el que el promotor no vende un perfil fijo de energía, sino la capacidad del BESS para aportar flexibilidad: cargar y descargar bajo unas reglas pactadas para adaptar la entrega de energía a las necesidades del sistema y/o del mercado.

El producto pasa a ser la “flexibilidad” o “capacidad operable” del BESS (MW disponibles, energía utilizable asociada, ventanas horarias, rampas, disponibilidad, etc), y el comprador típico es un trader o utility con la capacidad de monetizar esa flexibilidad en mercados (spot, intradiario, balance, etc).

En un FPA no necesariamente se cede el control total del BESS: el contrato puede estructurarse con distintos grados de control operativo y reparto de responsabilidades (por ejemplo, reglas de disponibilidad y penalizaciones, pero sin entregar “pleno despacho” al comprador).

Siendo más habituales en BESS stand-alone, de nuevo, tenemos que mirar al extranjero para hallar ejemplos públicos:

  • Nofar Energy – Stendal (Alemania): Flexibility Purchase Agreement (FPA) para un BESS de 209 MWh.

  • Eneco – D-STOR (Bélgica): “long-term Flexibility Purchase Agreement”, proyecto de 50 MW / 140 MWh.

4) Floors: asegurar ingresos mínimos

Otra opción para reducir el impacto de la volatilidad es el floor: acuerdos diseñados para garantizar un mínimo de ingresos, dejando al propietario la posibilidad de beneficiarse si el mercado va a mejor.

En un floor agreement, el comprador (normalmente un route-to-market provider/utility/trader) garantiza un precio mínimo de energía al dueño de la planta. A cambio, el comprador recibe una comisión u otro tipo de incentivo económico (por ejemplo, un reparto de ingresos). De esta forma, el propietario se asegura un precio mínimo de energía y en caso de que el precio en pool esté por encima de dicho mínimo, mantiene la capacidad de capturar el upside aunque compartiendo parte de dicho upside con el comprador.

En la práctica, el floor suele fijarse a un nivel que ayuda a asegurar la financiación de deuda, aunque no necesariamente garantiza por sí solo el retorno esperado de la inversión.

Algunos ejemplos públicos:

  • EDF Energy – Gresham House (Reino Unido): long-term floor pricing agreements cubriendo 737 MW de almacenamiento.

  • EDPR – Axpo Polska (Polonia): floor and revenue share structure para un BESS de 60 MW / 241 MWh.

5) Tolling: “alquilar” la batería a un optimizador y asegurar un ingreso

El tolling agreement es un modelo que se utiliza para monetizar y financiar un BESS reduciendo al máximo la exposición del promotor a la volatilidad de precios y canibalización de servicios. En lugar de vender energía o “flexibilidad”, el propietario cede el derecho de operación (despacho) del BESS a un tercero a cambio de un pago fijo (el “toll”) bajo unas reglas pactadas.

El producto es la venta de capacidad y derechos de operación del BESS (y, con ello, el control de su estrategia de mercado). El comprador en este caso será un optimizador, trader o utility con capacidad de route-to-market.

El propietario por tanto percibe un ingreso fijo por ceder el activo mientras que el comprador, tratará de optimizar la operación de dicho activo para sacar la mayor rentabilidad posible, ya que su ganancia será la diferencia entre lo que es capaz de obtener y lo que paga al comprador.

La diferencia clave frente al FPA es que en el tolling el comprador normalmente obtiene control operativo mucho más amplio (a menudo “control total” de trading). Por eso:

  • el riesgo de ingresos de mercado se desplaza del dueño del activo al comprador;

  • el incentivo del comprador es capturar el upside por encima del nivel garantizado (si opera el BESS mejor que el “toll” que paga).

Aunque en España ya se empieza a ofrecer este tipo de estructura, para encontrar ejemplos públicos podemos mirar a Reino Unido:

  • Gresham House Energy Storage Fund – Octopus Energy (Reino Unido): tolling agreement, 568 MW / 920 MWh.

Con baterías, el negocio ya no es solo vender MWh

Como conclusión a todo lo expuesto, si el activo de un promotor es renovable puro, el contrato natural sigue siendo el PPA (virtual o físico). Pero en cuanto entra un BESS en escena, aparecen nuevos modelos:

  • Contratos que siguen vendiendo energía, solo que con mayor valor: PPAs híbridos y, en el extremo, acuerdos baseload ó 24-7.

  • Contratos que venden flexibilidad a cambio de estabilidad de ingresos: FPA, tolling y floors.

Esto explica por qué las baterías están cambiando tanto el mercado a nivel internacional, y cómo puede hacerlo en España. El Almacenamiento no solo es capaz de mover electrones, cambia el producto y cambia el modelo de contrato.

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